La bicicleta gana las calles de América Latina

Foto: Buenos Aires Ciudad / Desarrollo Urbano y Transporte.

¡Es irreversible! Las bicicletas vinieron para transformar nuestra rutina diaria y urbana y los latinoamericanos están cada vez más apasionados por ellas. Y las bicicletas están cada vez más adaptadas a la idiosincrasia de los latinoamericanos.

Ante las horas interminables desperdiciadas en el tráfico, de los transportes públicos muchas veces deficientes y en medio de la búsqueda de una vida más sana, el transporte sobre dos ruedas se viene imponiendo con fuerza creciente en las principales ciudades de la región.

Hasta hace algunos años, las bicicletas eran iconos indiscutibles de ciudades europeas como Amsterdam, Copenhague y Barcelona. Pero ahora abren camino entre carritos de comida, parques y calles que, aunque no siempre son propias para las pedaleadas, son los paisajes típicos de las calles latinoamericanas.

No es para menos. Los desplazamientos en bicicleta alivian los problemas de las ciudades de la segunda región más urbanizada del mundo. Estimados 450 millones de personas viven en las ciudades de América Latina y la mayoría de ellas enfrenta diariamente los atascos y la contaminación atmosférica derivados de la creciente motorización: el 70% de las emisiones de CO2 de las grandes ciudades proviene de coches y motos.

Hoy no existe más espacio para discutir si es viable o no ciclovías, ciclistas, ciclorrutas en las ciudades, sino cómo vamos a insertarlas en favor de la población, las ciudades y el medio ambiente.

Nuevos paradigmas
Para que esto ocurra, el ciudadano latinoamericano necesita movilizarse de forma cívica y presionar a los gestores públicos y formadores de opinión a incorporar este tema relevante y estratégico en la pauta de gobiernos con apoyo de la sociedad e iniciativa privada, para que tengamos ciudades más humanas, saludables, inclusivas, democráticas, ecológicas y económicas.

En América Latina uno de los indicadores para medir el estatus del latinoamericano es el coche, o sea, históricamente tenemos una inmensa barrera para romper, pero los vientos son favorables para la implementación de la cultura de la bicicleta en nuestras ciudades.

Según el informe de 2015 del BID, Banco Interamericano de Desarrollo, en cifras actualizadas y aproximadas, capitales como Bogotá, São Paulo, Río de Janeiro están en la casa de los 400 km de malla cicloviaria, y otras capitales ven desde atrás: Santiago (230km), Lima (140km), Buenos Aires, Ciudad de México y Curitiba (130km).

Las ciudades de pequeño y mediano tamaño, naturalmente, tienen un escenario más propicio para el uso de la bicicleta, y una gran oportunidad para crear la infraestructura y fomentar la inclusión de nuevos ciclistas.

La bicicleta no hace bien sólo para la salud y el medio ambiente, pero también para los negocios, estudios indican que los comercios cercanos a la ciclovía, tuvieron un crecimiento superior al 30% en ventas, por lo que los empresarios necesitan prepararse para recibir a los ciclistas, como mínimo, con un paraciclo.

Los beneficios del uso de la bicicleta para ciclistas, población, ciudades, comerciantes, son el momento de una gran transformación en América Latina, o revolución, como escribió de forma genial, el ciclista y periodista Ramiro Escobar La Cruz, en su artículo “La revolución en América Latina: la bicicleta y la humanización de las ciudades” publicada en el diario El País, “no estamos solos y sabemos que tal vez la única revolución que América Latina puede permitir hoy es la de la bicicleta”.

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