América Latina: hackeando la comunicación

“La verdadera comunicación es aquella que se recrea día a día, que se acerca, motiva, compromete y moviliza a la gente, que permite creer en las personas y crear un futuro para todos”.

Aunque sea común que asociemos la palabra hacker a crímenes virtuales, esa no es la definición correcta. Cualquier persona que descubre utilidades más allá de las previstas en las especificaciones originales de un sistema pode ser considerado un hacker.

Es precisamente eso lo que América Latina ha venido haciendo, frecuentemente, durante los últimos 500 años, después de la llegada de los conquistadores: hackear el conocimiento y encontrar aplicaciones que generan impacto positivo para nuestra sociedad

Cuando la radio desembarcó en nuestro continente, era un medio de transmisión de información muy famoso y común en el mundo entero. Pero nuestro contexto la convirtió en una herramienta de transformación social entre las décadas de 1940 y 1950.

 

Las Radioescuelas de Colombia

En 1947, en una remota aldea llamada Sutatenza, un párroco usó ingeniosamente la radio para brindarle a los campesinos una comunicación masiva educativa para fomentar el desarrollo rural. Creó las “radioescuelas”, que consistían en una serie de programas de alfabetización escuchados en pequeños grupos de vecinos, auxiliados por guías que también incentivaban a aplicar lo aprendido en la toma de decisiones comunitarias. O sea, transformó el proceso de la radio de simplemente “emisor – mensaje – receptor” para “emisor – mensaje – recepción – reflexión – decisión – y acciones colectivas.” Fue así que nació la agrupación católica Acción Cultural Popular que, en menos de una década, se tomó varias regiones del país y tuvo reconocimiento internacional.

 

Las Radios Mineras de Bolivia

Decididos a comunicarse mejor entre sí y a dejarse oír por sus compatriotas en español y en quechua, mineros indígenas establecieron pequeñas y rudimentarias radioemisoras. Las emplearon democráticamente instaurando en forma gratuita y libre la estrategia de “micrófono abierto” al servicio de todos los ciudadanos. Así llegaron pronto a operar como “radios del pueblo”. Al término de la década de 1950 habían logrado formar una red nacional de alrededor de 33 emisoras portadoras de la “vox populi”.

Estos son sólo algunos ejemplos de cómo la ‘Comunicación para el Desarrollo” fue practicada de forma inédita en América Latina. Después, diversos estudiosos trabajaron en la teorización y conceptualización de esa área de la comunicación, que busca mejorar la calidad de vida de los países del tercer Mundo.

Con la llegada de nuevos medios y herramientas de comunicación, ese concepto ha sido ampliado y hoy diversas comunidades usan la web, las redes sociales y comunidades digitales para promover el desarrollo colectivo. Contaremos más sobre esas iniciativas en los próximos posts.

¿Y tú, conoces otros casos en los cuales los latinoamericanos hemos hackeado la comunicación?

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