Chile, el país del emprendimiento social

Foto: Iberoeconomia

Chile fue indicado como el mejor país de América Latina y el sexto del mundo para empredendores sociales, según investigación de la Fundación Tomson-Reuters en artículo publicado recientemente en la página web de BBC Mundo. Colombia, Argentina, México, Brasil y Venezuela lo siguen en el ranking.

La edición 2018 de The Global Entrepreneurship Index (GEI) analiza 137 países en 14 pilares fundamentales para el entendimiento y la construcción de escenarios favorables al emprendedorismo. En América Latina, el estudio indica a Chile como el mejor mercado para abrir una empresa, liderando la carrera entre los países latinoamericanos.

Hay un ecosistema favorable para emprendedurismo social que hace parte de una agenda nacional de productividad, ofreciendo acceso a la financiación estatal, la tutoría y espacios en los centros de innovación. Participación efectiva de las universidades, interés de los medios de comunicação, buena infraestructura para conexiones de Internet y oferta de mano de obra cualificada colaboraran con la transformación y el crecimiento del empresariado  por el tema social. En 2015, habían 270 empresarios sociales en el rango de los 40 años de la edad, según estudio del Monitor Global de Emprendimiento, GEM, por sus siglas en inglés.

El país cuenta además, con un programa de apoyo del gobierno al emprendedorismo – el Startup Chile – que incentiva a las empresas nacientes con ciclos de incubación y aceleración con duración entre tres y doce meses.

La capital Santiago es un núcleo de emprendedores sociales, que refuerza el interés en el tema con un evento anual en la ciudad. Casos como Techo, importante ONG de América Latina que tiene como objetivo buscar soluciones de vivienda para personas de bajos ingresos; Santiago Bike, propuesta para desarrollar  o usar la bicicleta en la capital chilena; y Ballon, empresa que contrata jóvenes extranjeros y transmite sus conocimientos en negocios a las comunidades y colaboran en las soluciones locales.

Derribando la burocracia

El gobierno chileno también adoptó otras medidas, como reducir la burocracia, para incentivar el sector. En 2010, un chileno llevaba un promedio de 27 días para abrir un negocio. Hoy, el proceso tarda sólo un día.

Sin embargo, todavía hay grandes retos. En comparación con África y Asia, poca gente en América Latina habla inglés – el idioma de hecho del emprendedorismo. Y como muchos gobiernos de la región sufren presión para invertir en derechos básicos como salud y educación, en lugar de poner dinero en programas para promover la tecnología y la innovación. Pero los primeros pasos son prometedores.

Chile, y su capital Santiago,  son grandes ejemplos para los otros países de América Latina, y si hay algo en abundancia en la región, son  las oportunidades de negocio de impacto social. ¡Viva Chile!

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